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Asociación Ecos del Huallil - Caja de Ahorro y Crédito "Ecos del Huallil"
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Diego Moscoso - Administrador del Blog
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7 jul 2009

KILOMETROS DE SUDOR

Autor: Efrén Ubaldo Moscoso.
Socio CAC-EH

Escribo estas notas mientras en la radio suena una canción de Pueblo Nuevo, me ilusiono cuando escucho - “Seremos el pueblo nuevo, seremos el nuevo día, despiértese compañero la lucha ya se avecina…despiértese compañero cantemos al nuevo día”. Me recuerda a mi padre y a aquella época de cambios que vivió la comunidad de San Antonio, aquella época que la gente campesina empezó a pensar, a despertar y a creer en la organización comunitaria. Tiempo olvidado por muchos, recordado por quienes tienen memoria y gratitud, criticada por aquellos que por cuestiones de exclusión no tuvieron la capacidad de entender los cambios que se venían.

El cambio se empezó a generar desde la Iglesia progresista comprometida con el pueblo, de acuerdo a la encíclica Populorm Progressio, cuyo sustento central es el trabajo preferencial por los más pobres. El padre Cornelio, párroco de Ludo inició con estas reflexiones y encontró en Ángel Moscoso una persona visionaria, de temple y de gran solidaridad en donde poner las bases y apuntalar los pilares para generar cambios en la comunidad de San Antonio.

San Antonio, hace tres décadas, era un pueblo aún sin vías de comunicación, la trocha desde el sector del Lastre hasta la parroquia de Ludo se abre en los años 1976-1977 a base de mingas; días y días multitudes de gente trabajaban, hombres, mujeres, jóvenes con sus picos, palas, barretas y machetes, trabajaban y trabajaban. Era de ver hombres con pies descalzos cubiertos de tierra, otros con botas de caucho, la mayoría con sombreros de paja, mujeres con sus chalinas coloridas y faldas plisadas, jóvenes pintiparados intentando llamar la atención de alguna chica coquetona. Nadie les pagó un centavo, incluso algunos días no almorzaban, sin embargo les mantenía viva la esperanza de terminar por lo menos un camino, camino que acortaría la distancia entre aquel pueblo escondido debajo del Huallil - San Antonio- y las parroquias de Ludo, Cutchil y el Sígsig.

Ángel Octavio Moscoso Zúñiga lideró el trabajo, apoyado por líderes de la comunidad de San Antonio y de las comunidades vecinas. Aquél hombre de barba abundante, zambo, de frente amplia, de contextura delgada, alto, de manos grandes, ásperas y fuertes, poseedor de una inteligencia envidiable; no tenía el teodolito como los topógrafos ni el casco de los ingenieros, tampoco el jeep para movilizarse. Tenía los pies fuertes para caminar, sus botas siete vidas, una esposa comprensible y las ideas claras: unir los pueblos, hacer que la gente despierte del letargo. Construir la trocha fue la estrategia y el pretexto para juntarse y conversar, reflexionar para hacer que empiece a nacer la conciencia en cientos de hermanos, fue la meta.

Con suspicacia, buen olfato, un gran corazón y una dosis de nerviosismo como era costumbre en él, se dio el primer paso. Puso la primera estaca y se empezó a romper la tierra, poco a poco, primero don Angel y luego los demás, subieron por los cerros y rompieron las rocas, bajaron por las quebradas, pisaron el lodo, cruzaron arroyos, sintieron el cansancio de la tarde que se termina mientras el sol da su último alarido. Desde Ludo pasaron por Bolo, Iguila, Loma Larga, Buena Vista, Gullanpugro, Sarar, Leonhuaico, Marinloma, Bante, Loma de Pinllo, Shahualguche, y finalmente el Lastre.

Con que perfección se fue formando el camino. La trocha fue delineada con gran precisión. Para asombro de muchos, años después, cuando se construyó la carretera, los teodolitos manejados por los ingenieros curiosamente iban marcando exactamente por los mismos sitios y lugares por donde de una manera empírica fue el primer camino que hace algunos años fue dirigido por aquel compañero Ángel, como lo decían en la comunidad.

Se terminó de construir la trocha, la gente iba y venía por el camino nuevo, cargado su alforja a veces vacía pero llena de esperanzas. Se veía a don Marcos Brito, a Don Ceferino, Señora Carmelina Brito, Don Héctor, el Chillimuco, Cristo Fernández, Don Bautista, Don Neptalí, Don Gerardo Zúñiga, Don Honorio Molina… y muchos personajes que ya fallecieron, paso a paso cruzaban lomas y quebradas hasta llegar al calor de sus casas.

Pero don Ángel tenía que trazar otro camino, quizá el más difícil, rocoso y pantanoso, el que implicaría mayor esfuerzo aún, aquel camino que produjo cambios en el pensamiento de las personas, aquel camino liberador, cuyo gran propósito era disminuir las desigualdades sociales y vivir con solidaridad entre hermanos.


¡ASI FUE MI PADRE!

2 comentarios:

  1. Efrén, quiero agradecerte por recordar y con ello configurar en nuestra imaginación la manera de como fueron aquellos días, en los que se entretejieron la unidad, la solidaridad, las necesidades, los propósitos de la gente de nuestra tierra; pero de manera especial, por dibujar en nuestra imaginación a ese gran hombre que tenía un carisma e inteligencia virtuosas, características que aportaron mucho al desarrollo de la comunidad. Tengo que confesarlo, me salieron algunas lágrimas al leer lo que escribiste describiendo a nuestro por siempre querido y extrañado ABUELITO ANGEL.
    Atentamente,
    Jorge Moscoso

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  2. Efectivamente, comparto los sentimientos con mi querido hermano Jorge, la limitación que obviamente por cuestiones temporales me han impedido vivir tantos procesos REVOLUCIONARIOS emprendidos por nuestro Abuelito, Padre, Esposo, Presidente, Líder, Luchador, Soñador, y añorado Ángel nos mostraba quizá una visión deforme de la realidad, pero con éste articulo impresionante de Efrén puedo entender el inconfundible amor con el que vivió nuestro Hombre Ejemplo, espero podamos seguir esos pasos por que indudablemente significan nuestra mejor herencia.

    Con afecto: Diego Moscoso

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